Navidad 2016

El niño Jesús en el pesebre, es una señal pequeña y frágil, pero rica por la fuerza de Dios que se hizo hombre por amor”

Juan Pablo II

Siempre ocurre que al llegar el último trimestre del año muchas personas están impacientes ante la llegada del mes de diciembre. Mes de fiestas, reencuentros, regalos, comidas, nos envuelve la magia de la navidad, manipula las emociones exacerbando la sensibilidad.

También surgen muchas expectativas ante la proximidad de un nuevo año, incertidumbres, reflexiones acerca de los objetivos logrados, nuevas metas por realizar, mes de alegria y de mucha emocionalidad.

Estas fechas deberían ser oportunas para resaltar los verdaderos valores espirituales, de ética, de solidaridad, de respeto, de conciliación y de paz.

Aprovechar para renovar la fe en Dios en unión de la familia, compartir con los hijos la enseñanza de las tradiciones, nutrir el espíritu con el disfrute de las cosas pequeñas, la cena en reunión, el agradecimiento por todo lo vivido, honrar con el recuerdo a los que han partido.

Los últimos tiempos han estado cargados de violencia, noticias trágicas, guerras, enfrentamientos, carestia, sufrimientos en muchas partes del mundo. Los cambios de la vida moderna han ido dejando en el olvido muchas tradiciones navideñas que alimentan el alma, muchos niños y jóvenes desconocen la vivencia del verdadero espíritu navideño.

Son momentos convenientes para rescatar en compañia de pequeños y adultos esos rituales navideños que cada grupo familiar tiene, enseñarles que el valor de un obsequio no es necesariamente un artículo en particular. Podemos regalar la visita a un amigo enfermo, una tarta al vecino anciano, compartir juegos, la preparación de la comida en grupo, adornar el arbolito o el pesebre en conjunto, cantar villancicos.

flor

Compartir, creo que es la palabra clave que distingue la fecha de navidad de otras celebraciones, de manera que tenemos una nueva oportunidad de crecer en familia y de perpetuar el verdadero concepto de estas fechas: el amor, ese es el auténtico regalo que no cuesta nada y que todos tenemos.

Particularmente para mí, diciembre siempre ha sido el mes favorito, son muchos los recuerdos mágnificos que atesoro en unión con mi familia. Mucho de mis seres queridos han partido, pero me han dejado la alegría disfrutada, risas compartidas, comilonas preparadas entre música, anécdotas y picardias, esos regalos de la vida no desaparecen.

El presente me trae esa maravillosa sensación, casi indescriptible de poder compartir este año con mis 3 hijos, sus vivencias y las mias, la bienvenida a nuevos miembros a la familia, el agradecimiento a Dios por estar juntos en estas fechas y estar segura que seguiremos perpetúando a nuestra manera el concepto del amor de familia en Navidad.

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